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Correr en el Agua

Uno de los principios básicos del entrenamiento es la variedad.Y esto es algo que muchos runners no ven o no entienden.

Para entrenarme para un medio-maratón o maratón por ejemplo, es obvio que la mayor parte de los entrenamientos serán corriendo. Pero para este tipo de deporte hay que entrenar dos cosas: nuestras piernas y nuestro corazón.  ¿Acaso si yo hago un entrenamiento en bici a mi 70%, no es lo mismo que trabajar corriendo al 70%? A nivel de piernas, a nivel muscular, está claro que no es lo mismo, pero a nivel cardíaco viene a resultar prácticamente igual.

Normalmente a un runner que se prepare para una competición específica se le recomienda que 1 día a la semana haga un trabajo de cardio que no tenga nada que ver con su especialidad. Al correr impactamos, y eso repercute en nuestras articulaciones. Así que una alternativa puede ser la bici o la natación. Podemos hacer un trabajo igual de bueno a nivel cardiovascular pero a nivel articular nuestro cuerpo no sufre tanto, y de paso evitamos futuras sobrecargas musculares. Y os puedo asegurar que hacer este trabajo de nadar o pedalear no afectará negativamente en vuestros planes de entrenamiento para correr. ¡Al contrario!

Pero centrémonos en el agua. En el agua podemos nadar, pero también podemos correr en ella. Trabajaremos en un medio acuático, pero intentando recrear al máximo nuestra disciplina (en este caso la carrera). Ideal para gente lesionada o que sale de una lesión, pero también, repito, como parte de nuestro plan de entrenamiento semanal para correr. Al hecho de correr en el agua le podemos denominar running pool, aqua-jogging o aqua-running.

El plan de entrenamiento de correr en el agua nos ayudará a mejorar nuestra musculatura (ideal, como digo,para lesiones), activa la circulación, aumenta la resistencia y desarrolla la capacidad respiratoria.

El agua no nos debe cubrir del todo. O bien hasta la cintura o bien justo por debajo de los hombros. En este último caso deberíamos llevar un cinturón lastrado para no estar flotando tanto. Y no estaría de más utilizar una especie de pies de gato (como los escaladores) para poder “agarrarnos” mejor al suelo de la piscina; también tenemos la opción de correr sin tocar el suelo.

La resistencia al movimiento que presenta el agua posibilita un mayor gasto calórico y por la naturalidad del ejercicio no presenta ningún riesgo para las articulaciones y la salud. No hay impacto, nuestras articulaciones no sufren.

En cuanto a las pulsaciones debemos tener en cuenta (igual que ocurre con la bici), que el equivalente a nuestro 70% corriendo en asfalto no es el mismo que nuestro 70% corriendo en agua. En el agua deberíamos restarle unas 5 ppm, debido a la presión hidrostática que ejerce el agua sobre el corazón y el cuerpo. Pensad que en el agua flotamos, la fuerza de la gravedad no actúa, y el esfuerzo que debe hacer el corazón disminuye.

Muchos runners con fascitis plantar o con alguna sobrecarga o bien con alguna pequeña rotura de fibras han podido entrenarse en el agua, y una vez (al cabo de las semanas), han podido reincorporarse a los entrenamientos de carrera sobre asfalto, han visto que su capacidad no se ha visto reducida.

Así que ya sabéis, a todos aquellos que en su gym dispongan de piscina, probar a correr en el agua. Sorprenderéis a vuestro cuerpo, vuestras articulaciones os lo agradecerán, y estaréis variando aún más vuestros entrenamientos.

Adjunto un vídeo explicativo de como practicar el aqua-jogging.


 

Andreu López

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, entrenador personal de runners y triatletas de larga distancia. Fundador y Director de estarenforma.net. Su página personal es andreulopez.com

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