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Estrés y Lesiones Deportivas (I)

Difícilmente encontraremos a un deportista que no haya sufrido alguna lesión en su carrera deportiva. Las lesiones forman parte de la realidad del deportista. Como bien nos dice Buceta, apelar a la mala suerte únicamente, cuando se sufre una lesión, no es suficiente. Debemos analizar y responsabilizarnos de su causa. Este será el mejor antídoto para no tropezar, repetidamente, con la misma piedra.

En este artículo plantearemos cómo afectan determinadas variables psicológicas, en concreto el estrés, la personalidad, los antecedentes de situaciones estresantes y los recursos para hacerle frente a una posible lesión.

Una lesión, sin duda, supone una ruptura en la vida del deportista, comportando consecuencias físicas y psicológicas. Por ello, es importante trabajar en vías a una mejor prevención aprovechando los avances e investigaciones realizadas en este campo.

En el estudio realizado en el año 1993 por Heil, Zemper y Carter se obtuvieron los siguientes resultados, donde queda patente la importancia de factores psicológicos en relación a las lesiones deportivas:

  • 27,9 % de las lesiones tienen una causa más o menos directa con problemas externos al deportista.
  • 12,7 % corresponde a unos comportamientos inadecuados (agresivos, poco éticos) de otros deportistas.
  • 48,3 % corresponde a factores intrínsecos del deportista. Es decir, que aproximadamente la mitad de las lesiones deportivas analizadas tienen una fuerte relación con componentes asociados al comportamiento del propio deportista.
  • 11,1 % otros factores.

Se ha demostrado que la presencia  de niveles elevados de estrés puede provocar una mayor vulnerabilidad a lesionarse (agotamiento, déficit atencional, cansancio, exceso de tensión,…).

Antecedentes psicológicos de la lesión deportiva

Las lesiones pueden producirse por diferentes causas, si bien es cierto que existen también factores psicológicos de riesgo que hacen que algunos deportistas presenten una mayor predisposición que otros a lesionarse.

J. Williams y M. Andersen (1998) plantean en su teoría sobre el estrés y las lesiones deportivas que, ante una situación potencialmente estresante, el deportista, responde con ciertos niveles de estrés al valorarla (demanda de la situación, recursos existentes para hacerle frente y consecuencias de ésta), provocando cambios fisiológicos (tensión muscular) y  psicológicos (déficits atencionales) que aumentan las posibilidades de que el deportista se lesione.

En situaciones de estrés, el foco atencional se estrecha, no se reciben los mismos estímulos o información que en una situación normal. A consecuencia de ello, la toma de decisiones puede que no sea la más acertada y que, el deportista, se exponga más aún a situaciones de riesgo de lesión.

Williams y Andersen (cómo vemos en el siguiente esquema) no se centraron sólo en el estrés como único factor psicológico de riesgo en las lesiones deportivas, sino que añadieron que las características de personalidad, la historia de estresores sufridos (anteriores lesiones, sucesos importantes en su vida, tensiones diarias,..) y los recursos de afrontamiento (habilidades psicológicas, apoyo social, etc.) de que dispone el deportista son también factores a tener en cuenta.
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La respuesta al estrés

El estrés es la variable psicológica más relevante en lo referente a las lesiones. Este puede aparecer antes, durante o después de sufrir una lesión.

Decimos que una persona está sometida a una situación de estrés cuando ha de hacer frente a demandas que sobrepasan sus recursos, de manera que el deportista percibe que no puede darles una respuesta efectiva, lo que acaba provocando un aumento de la activación del organismo.

Pero el estrés no siempre es negativo. Debemos distinguir entre el estrés positivo (eustrés) y el estrés negativo (distrés). El eustrés es la parte del estrés que nos activa, que nos mueve, la parta positiva. El distrés es la parte negativa, aquella que nos bloquea y paraliza. Aparece cuando existe un incremento en los niveles de ansiedad y cuando se dan situaciones potencialmente estresantes tales como el exceso de confianza o exigencias muy elevadas en el entrenamiento y/o la competición.

Cuando nuestro cuerpo está cargado de tensión podemos utilizarlo de forma constructiva, de forma destructiva o de una forma estéril, es decir, que no sirva para nada.

Personalidad

Existen un conjunto de rasgos de personalidad y variables psicológicas que tienden a exacerbar la respuesta al estrés.  Estos rasgos y variables, junto a la capacidad de afrontamiento y a la historia de factores de estrés, pueden ejercer un efecto reductor o potenciador ante situaciones potencialmente amenazantes.

Cabe destacar que, según las investigaciones realizadas hasta ahora, no son suficientemente concluyentes en definir estos rasgos, por no existir tests específicos de personalidad que permitan constatar la predisposición del deportista a lesionarse.

Sin embargo, en los casos de deportistas con ansiedad rasgo, estado de ánimo bajo o negativo, baja autoestima, sistema rígido de creencias y actitudes, baja autoconfianza, bajo sentido de la coherencia o bajas dosis de “dureza” (mezcla de las capacidades de: control, compromiso y reto) sí podemos observar la existencia de una mayor predisposición a lesionarse.
 
En el siguiente artículo trataremos las recomendaciones para hacer frente a situaciones de estrés para evitar -o controlar- el riesgo de lesiones.
 

Meritxell Bellatriu

Licenciada en Psicología, Master en Psicopatología Clínica y experta universitaria en Psicología Deportiva. En la actualidad está muy centrada en la preparación mental de deportistas de resistencia para ayudarles a superar exigentes retos deportivos. La puedes encontrar en Facebook.

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