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Estrés y Lesiones Deportivas (II)

A continuación del artículo Estrés y Lesiones Deportivas, en esta segunda parte trataremos el posible origen de ciertas lesiones, así como los recursos adaptativos o de afrontamiento del deportista, y algunas recomendaciones para que el deportista asuma y se responsabilice de aquello que le sucede o le puede llegar a suceder.

Historia personal de estresores

Como historia personal de estresores entendemos situaciones estresantes que haya tenido el deportista a lo largo de su vida hasta el actual. Estas abarcarían:

  • Situaciones vitales generales: Conflictos familiares, económicos o dificultades cotidianas.
  • Situaciones específicas en el ámbito deportivo. Estas últimas refieren:
    • Al estilo de vida del deportista: Aislamiento de otros ámbitos como serían familia, amigos, etc… a causa de la práctica deportiva y sus implicaciones.
    • A un entrenamiento exigente: Sobreentrenamiento que implicaría fatiga, falta de energía, desmotivación, déficit atencional, etc…
    • A la dureza de la competición: Exigencias propias de la competición, exigencias internas, la incertidumbre del resultado o del propio rendimiento, excesivas competiciones seguidas, variables fuera del control del deportista, etc…
    • Al entorno del ejercicio físico para la salud y/o el ocio: Dificultad horaria para la práctica deportiva, presión social, el reto de conseguir un objetivo exigente, etc…
    • A lesiones pasadas.

Recursos adaptativos o de afrontamiento

Entre los recursos adaptativos o de afrontamiento del deportista que intervienen encontramos:

  • Apoyo social. Ante la presencia de situaciones estresantes, el apoyo social, puede contribuir a reducir el riego de sufrir una lesión.
  • Habilidades psicológicas. Estas ayudaran al deportista a sentirse con más recursos frente a la amenaza de una situación potencialmente estresante. Por ejemplo, la motivación puede tener un efecto reductor o estimulador frente al estrés. En el caso de la autoconfianza, esta reduce el potencial estresante de la situación.
  • Adaptabilidad a las diferentes situaciones / condiciones que implican la práctica deportiva.

Recomendaciones

El objetivo que pretendo con este artículo no es nada más que la mejora de la conciencia del deportista y que este, se responsabilice de aquello que le sucede o puede llegar a sucederle en caso de exponerse innecesariamente a situaciones y/o condiciones que pueden llegar a ocasionarle una o varias lesiones.

A propósito de este objetivo, os propongo unas recomendaciones:

  • Elimina o alivia situaciones estresantes ajenas al entrenamiento y a la competición.
  • Enfréntate de forma controlada y progresiva a situaciones de riesgo (novedad, esfuerzo, dificultad) y a controlar la adversidad (cansancio, dolor, frustración, etc.).
  • Incluye periodos de descanso físico y mental evitando el sobreentrenamiento.
  • Establécete objetivos (a corto, medio y largo plazo) desafiantes pero alcanzables. Periódicamente revísalos y valora si los conseguiste o no.
  • Ten variabilidad en los entrenamientos evitando la desmotivación y la rutina.
  • Prepárate adecuadamente en relación a los objetivos propuestos y a tus condiciones personales.
  • Prioriza la calidad por encima de la cantidad (por ejemplo, en el número de días de entrenamiento o competiciones a realizar).
  • Da una trascendencia personal y relativa a los entrenamientos y competiciones (todo no tiene la misma importancia, así que aprende a relativizar y disminuirás tensiones innecesarias).
  • Prioriza y valora tu esfuerzo por encima de los resultados (estos acabaran llegando si te esfuerzas).
  • Identifica situaciones potencialmente estresantes y tu respuesta frente a ellas. Combátelas estableciéndote estrategias o recursos a poner en marcha en caso de darse (reduce la incertidumbre y aumenta la percepción de control).
  • Fortalece tu entorno y el apoyo social.
  • Refuerza tus habilidades psicológicas y recursos de afrontamiento (en este caso, necesitaras la ayuda de un psicólogo deportivo que te guie en el entrenamiento mental) como pueden ser la fortaleza mental, la autoconfianza, el control de la activación, la visualización, las técnicas de relajación, la modificación de creencias y actitudes, etc.

Podemos concluir que, en general, los deportistas que se manejan mejor en situaciones de estrés, suelen reducir las posibilidades de sufrir una lesión. En este sentido, determinados rasgos de la personalidad, tales como el optimismo, la fortaleza mental o una buena autoestima, entre otros, junto con un buen apoyo social, serán importantes para la salud no sólo física sino también psicológica del deportista. Recuerda: “¡más vale prevenir que curar!”.

Meritxell Bellatriu

Licenciada en Psicología, Master en Psicopatología Clínica y experta universitaria en Psicología Deportiva. En la actualidad está muy centrada en la preparación mental de deportistas de resistencia para ayudarles a superar exigentes retos deportivos. La puedes encontrar en Facebook.

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